The Great Lockdown

Con movimientos drásticos, ciclotímicos y agresivos, corren tiempos donde las curvas bailan al compás de la dinámica y volatilidad con la que vive el humano de hoy. La crisis que atravesamos causada por la pandemia del Covid-19 se manifiesta principalmente como una crisis de oferta agregada, es decir, hubo un detenimiento de alrededor del 80% de la fuerza laboral (datos de abril de 2020). Por suerte, la ciencia económica reafirma sus dotes para actuar y sostener políticas efectivas con el objetivo de atenuar los procesos de caída de la economía

Qué medidas se tomaron?

La crisis fue contraatacada por los gobiernos desde la política fiscal y monetaria. La primera de ellas se corresponde con un paquete de medidas tendientes a asistir a la población en general, y en especial a aquellos sectores más perjudicados por la pandemia. Este paquete de medidas amplió el déficit fiscal de casi todos los países del mundo, y fue financiado principalmente por un elevado nivel de endeudamiento (para los países desarrollados), e inflación (principalmente para gran parte de los emergentes). Por otro lado, la política monetaria es la herramienta de mayor velocidad de reacción y se expresó mediante una reducción de las tasas de interés a 0% por parte de los bancos centrales más importantes del mundo (Fed, BCE, BC Japón) y una masiva emisión de billetes (QE). El efecto de la política monetaria en el mundo desarrollado impacta sobre todo en un fuerte incremento en los precios de los activos financieros, esto tiene por objetivo generar un efecto riqueza que culmine repercutiendo en una posterior mejora del consumo y reactivación general de la actividad económica.

Regiones más perjudicadas.

Los países desarrollados, y muchos de ellos con limitaciones de crecimiento, han aumentado preocupantemente su deuda. A pesar de ello, se puede decir que el impacto de sus políticas dieron aceptablemente en el objetivo. Mientras tanto, regiones como Latinoamérica y África padecen la frágil estructura previa para soportar este tipo de vaivenes. Mención especial merece China, quien, a pesar de los esfuerzos destructivos del virus, siguió creciendo.

Ganadores y perdedores

Dentro del grupo de los perdedores encontramos a sector petróleo, entretenimiento, turismo, aerolíneas, entre otros; mientras las tecnológicas como Amazon, Rappi, Netflix, Zoom, Facebook, Etc, generan valor. Se observa una aceleración de la tendencia a la robotización y digitalización que engloban un cambio de paradigma sobre las formas de producir, consumir y trabajar.

Qué mundo nos queda?

Llegamos a esta crisis con niveles elevados de deuda soberna global para dejarlos aún más altos de lo que estaban. Es decir, el déficit fiscal estimulado por paquetes de medidas de asistencia económica fue financiado principalmente por una deuda que se coloca más que nunca en el centro de la escena de las alertas.

Por otro lado, con una economía real recuperando, los activos financieros vuelan en precios consolidando la sospechada burbuja que lentamente fue provocando la secuencia de QEs durante los últimos 12 años. Hoy, con un incremento del 57% de la base monetaria en el último año y tasas de interés reales negativas, el equity se vuelve atractivo, aunque con una alta volatilidad. Mientras el mundo criptos se infla como una piñata.

Este tamaño de crisis nos deja cicatrices que no se borrarán jamás, traen consigo cambios irreversibles y nos recuerda a los que estudiamos estos temas que lo que se perdió, lamentablemente, no será fácil de recuperar.

LINK de la charla (Youtube):

Federico Michi

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