La voluntad y el sentido común

Todos sabrán que los argentinos padecemos una enfermedad que se llama inflación, la cual podríamos pensar como un fenómeno monetario o estructural dependiendo la corriente económica que lo exprese, pero en lo que estamos todos 100% de acuerdo es en que amplía la pobreza. De cualquier manera, muchas veces nos encargamos de complejizar lo sencillo, y es por ello que el otro día me propuse explicar este problema a un grupo de alumnos de un secundario para jóvenes y adultos de Rawson, siendo el planteo más o menos el siguiente:

Cinco alumnos se sentaron en círculo en sus pupitres, ellos representaban el mercado y todos los habitantes de un país inventado a los fines didácticos. Los que estábamos de pie, fuera del círculo de los cinco ciudadanos, representábamos al Gobierno. Ahora, síganme en el siguiente ejercicio: Esos cinco ciudadanos producen 5 lapiceras por año, y todo lo que producen lo consumen (es decir, no existe el ahorro). Supongamos que cada pedacito de la lapicera representa diferentes bienes y servicios que una persona necesita para vivir, así podríamos pensar que la lapicera representa alimentos, gas, ropa, luz, etc. El Gobierno, a través del Banco Central, emite 5 billetes de $1 para que las personas intercambien esos bienes y servicios. Entonces, si tenemos 5 billetes de 1$ circulando en la economía, y produjimos 5 lapiceras, podríamos decir que el valor de cada lapicera es 1$ (5 pesos dividido 5 lapiceras).

Al cabo de un año esas lapiceras se consumieron, y la economía vuelve a producir 5 lapiceras más. En ese momento, el Banco Central, en vez de dejar los 5 billetes de 1$ que ya circulaban en la economía, emite e inyecta al mercado 5 billetes más. Ahora en la economía tendremos 5 lapiceras (que es la producción del nuevo año, recuerden que las anteriores ya se consumieron) y 10 billetes de 1$ (los 5 emitidos el año anterior más los 5 de este año). Por lo tanto ¿cuánto es el valor de cada lapicera en la economía? O lo que es similar: ¿cuánto dinero hay circulando por cada lapicera? La cuenta a realizar es: 10 billetes de 1$ (es decir 10$) dividido 5 lapiceras. ¿cuánto vale cada lapicera? $2 cada una. ¿qué sucedió con el precio de las lapiceras? Subió de $1 a $2. ¿Y cómo se llama eso? INFLACIÓN.

Así, los alumnos rápidamente se dieron cuenta que si hacemos circular cada vez más dinero que la cantidad de lapiceras producidas, generamos inflación. Entonces, y con razón, decimos que el Gobierno puede generar inflación.

Pero existe otra manera de atacar el problema, y esta solución es la que más nos cuesta ver, la cual sería producir más lapiceras. Si el Banco Central emite una segunda tanda de 5 billetes de $1, haciendo circular $10 en la economía, bien podríamos los argentinos duplicar la producción de lapiceras a 10 unidades anuales, y en tal caso, tendríamos $10 circulando para 10 lapiceras, lo cual nos daría un valor unitario de $1 por lapicera, no habiéndose afectado el valor unitario de cada lapicera de un año a otro.

Lo difícil de esta segunda alternativa de solución al problema es que implica un cambio cultural que debería estar liderado por la educación. Es por eso que, cuando pienso en personas haciendo un uso excesivo del ocio y un enorme despilfarro de recursos públicos por la administración ineficientemente, liderado por una conducción política incompetente, no hago más que pensar en que estamos generando inflación, porque podríamos estar usando el tiempo para contribuir a la producción de las 5 lapiceras restantes.

La provincia y el país necesitan dar un giro fuerte, y eso depende de una cuestión actitudinal. La VOLUNTAD y el RESPETO son los problemas más grandes que tenemos como sociedad, después vienen los modelos económicos y políticos, después deberíamos buscar si adherimos al modelo chileno o a Evo Morales, a Bolsonaro o Fidel. Pienso que están alteradas las prioridades de discusión, y mientras tanto, seguimos discutiendo ideologías sin la responsabilidad que implica hacerlo, dándonos la frente contra el árbol mientras el bosque se nos muere de risa por detrás; porque en el fondo, hacer las cosas bien, no tiene que ver con ser varón, mujer o trans; no tiene que ver con ser joven o viejo, rico o pobre, rubio o morocho; hacer las cosas bien tampoco tiene que ver con ser de izquierda o de derecha. Porque hacer las cosas bien tiene que ver con la voluntad y el sentido común.